lo que viene
Son las 17:49. Mira el móvil por un momento e interrumpe la serie que está viendo, que por cierto le parece un coñazo pero es idónea para hacer un vacío de la situación que vive. A situaciones más jodidas, hay que ver pelis más chorras.
Un sms le informa de que ya puede pasar a recoger su titulación universitaria por secretaría. Ostias,esto es lo que se siente?, piensa.Y no siente gran cosa. Se da cuenta que no valora lo que consigue. Será por que siempre le faltó el apoyo de su progenitor masculino (figura ausente es como le llaman en psicología y a la que le atribuyen consecuencias negativas en el comportamiento una vez la persona ya es adulta. Algunas quedan marcadas de por vida.) o será por las secuelas de bullying ( por las que también pueden quedar marcadas de por vida) que sufrió y le habían mermado su autoestima.
1+1 es 2
2=0
Vuelve a pensar en su título universitario. Han pasado 19 años. Nadie le dijo que tendría que pasar por tanto y tantas cosas a la vez hasta llegar a este momento.
Ella sabía que tenía potencial y era de las más inteligentes y trabajadoras de su año.Algunos años la que más. Iba al colegio, hacía patinaje y competía. Ganaba premios. Hacía piano y sacaba buenas notas.También iba a clases de Inglés al mediodía.
Los fines de semana, veía a su madre dormir y cuando esta despertaba el único plan que le planteaba era ir de compras. Lo alternaba con el estudio y algún viernes de vez en cuando iba al cine con las amigas. Pero ya.
Era como estar en un puto bucle. Solo que ella no era consciente. Ahora sí. No sabía como había podido soportar tal control y rigidez...ahora sabía por qué su caja de pandora se había abierto sin permiso. Le faltaba el aire. Y la motivación por vivir. ¿De que servía tanto esfuerzo?
En el colegio, sus tutores no le decían abiertamente lo buena que era. El colegio al que asistió, se guiaba por los resultados de los progenitores que ya habían asistido. Ella no tenía a nadie de referencia. Era un interrogante. Y tenía que demostrar su valía de 0. Sentar precedente. Así era.
Situado en la zona alta de Barcelona. Un colegio de esos en los que podían llegar a haber hasta 43 menores por clase, como bollos en un horno industrial, y en el que solo los que destacaban tenían cabida.Vamos, que eran los que cortaban el bacalao.
Se les preparaba para triunfar. Objetivo, el éxito. Ninguna institución ha hecho más daño y sin ser castigada que el sistema de educación derivado de la Revolución Industrial pensaba. Mano de obra preparada para trabajar y sustentar el modelo socioeconómico. Sin cuestionarse mejoras y consecuencias. Los demás, esos que no se amoldaban, fuera el motivo por el que fuera, problemas familiares o que les sudaba el coño estudiar, eran mierda y algunos de ellos acabada la E.G.B y se tenían que ir por que no daban la talla. Los 'triunfadores' merecían hasta el respeto de sus compañeros. Era como un reflejo a pequeña escala de como funcionaba la sociedad. Los que son fuertes y cazan sobreviven, los otros mueren. Aquí los fuertes a nivel físico tenían un respeto pero los fuertes mentalmente eran los ganadores.Es como el siguiente estadio.Estos se llevaban la palma. Eren los reyes. Nadie se reía de ellos o les hacía bullying. Eran como el modelo a seguir de triunfador en esa prueba piloto que luego sería la vida. Por eso, decidió que tenía que ser la mejor. Para escapar del bullying causado por su aumento de peso debido a la cortisona que le tenían que inyectar cada semana. Su cabeza se había transformado en un eczema. Tenía que ir a clase con la cabeza pringada en Diprogenta y lo odiaba por que sabía que sería el blanco. Así fué por casi dos años. Con el permiso de todo el claustro obvio.
Cayó también en la cuenta que en su familia, el sudor y lágrimas iban ligado a los resultados de éxito empresarial así que ella seguía el ejemplo y no se había cuestionado cambiar esa dinámica. Era algo casi innato.
Al elegir qué estudiar le habían advertido que sería duro ya que pasaba de estudiar un bachillerato humanístico a una carrera científica. Que tendría que recuperar las matemáticas y la física. Asistir a clases preparatorias para poder aprobar el primer año.Y ella asentía. Y creía que podía. Pero lo que ella no sabía es que lo que sería duro no eran los estudios ni los fines de semana sin salir si no la conciliación entre estos y las responsabilidades y problemas en su casa. Y todo lo que había sufrido y aún no había sanado. No tenía ni idea de todo lo que se le vendría encima además de lo que ya llevaba. Su cajita estaba sellada, en el fondo de algún lugar en su cuerpo. Ella sentía que muchas veces le dolía la espalda, cervicales y así se lo había dicho a sus padres y médicos pero nadie la creía. La respuesta más común era que parecía una vieja. Así que se resignaba y no decía nada más. aguantaba y seguía. por que es lo que se esperaba de ella.
Suma todos los grandes acontecimientos dados bajo este título. dos depresiones, una de ellas con un intento de suicidio y posterior ingreso en la planta de psiquiatría del Clínic. un puto drama. Todos mezclados en la misma planta y una semana atiborrada a medicación. A la semana de salir se pasa un mes como un zombie.
Su compañera de habitación, una jubilada a la que la depresión crónica solo le da como última opción el tratamiento electro convulsivo.
Su psiquiatra en prácticas que le muestra compasión pero que está bloqueada a actuar por su superior inmediato. un gilipollas en toda norma. De esos que sacan 10 en la teórica pero 0 en empatía.
Contención. Así se trabaja. No existe la palabra sanación. No saben lo que es ni lo pretenden. Quieren sujetos adaptados y para ello usan la contención mediante medicación cuando ven que la cosa se va de madre.
Ella se siente en lo más hondo de lo que se puede llamar oscuridad. Donde la oscuridad acaba. Ahí. En ese borde.
Sigue, un suicidio consumado por parte de su madre el mismo día que vuelve del viaje de final de carrera. su familia la espera llegar del aeropuerto para darle la noticia.
Cientos de horas durmiendo sin querer levantarse de la cama. Sin querer vivir más allá de un nórdico Ferdown que le regalaron por Reyes.
Noches de alcohol hasta que misteriosamente se ilumina y lo deja.
Tardes en las que llega de la universidad y se imagina a su madre muerta en la bañera. Tardes en las que llega y se la encuentra en coma etílico tirada en el recibidor. Y en la que en una de ellas, llama a su padre para pedirle ayuda y este se niega. Ala, apechuga tú sola. Parecía que había nacido para eso.
Muchas horas dedicadas a estudiar Arquitectura y Piano
Mucha paciencia
0 comprensión por parte de muchos de los que la rodean. Mucha soledad.
Acoso otra vez, por parte de alguna compañera en la universidad.
Mobbing en el trabajo, la Generalitat. Con denuncia, juicio y sentencia que corroboraba que tenía razón pero que no había servido de nada para darles una patada en el culo a esa gente que habían omitido el protocolo de prevención y por que seguían en su sitio cobrando sueldo a cargo de los impuestos. La justicia no sirve de nada pensaba. Esa es la conclusión que había podido extraer después de ese último año y medio. Ahora entendía por que en estos casos la gente prefería coger la maleta e irse sin hacer ruido. Era comprensible.
Ah si, y muchos blisters de antidepresivos y ansiolíticos. Y muchos años de psicoterapia.
En resumen, un cóctel perfecto para que algunos se aparten de en medio y pongan alivio en sus almas. Pero ella no. Ella seguía.
Le venía a la cabeza que también podía explicar que le habían pasado cosas buenas según el punto de vista de algunos coachs y gurús y sus teorías de mierda en las que explicaban como transformar el sufrimiento en oportunidad y toda esa mandanga del perdón y el amor.'Mi vida fué un drama pero lo convertí en paz y amor...''5 meditaciones para sanar...''haz una lista de agradecimientos...'...
¿ Agradecimientos de qué ? ¿ estamos locos ?
La verdad, lo podía llegar a entender en el caso de estos que han sufrido un par de traumas pero no en el caso en que como ella, su vida ha sido un puto trauma continuo sin descanso.


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